Te reías.
Risa falsa, escudo para gente dudosa.
¿Duda?
Eso quiero eso creer.
Te miraba,
vos me mirabas,
afirmaba a todas las estrellas que algo nos encantaba.
Te miraba,
bello aquel momento en que mis ojos descansaban.
Seguro estaba yo, algo nos conectaba.
Volaba y deliraba.
Casi no conversábamos,
pero yo te entendía (o eso pensaba)
tus silencios me encantaban.
Y la historia terminó.
Nadie lo pensó.
Nadie pensó.
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